miércoles, 28 de enero de 2009

Otras Letras

Se supone que intento entender [de madrugada] la lógica de los números que, para serte sincera, últimamente me quitan el sueño y no son divertidos [ya no]. Se supone que debería amanecerme y construir una cifra, una combinación de números que hagan brillar los ojos de alguien. Sin embargo, he tenido que recurrir a mis letras, a manera de sacada de vuelta, para escapar de los pares e impares. Mis letras también hacen brillar ojos [los míos], pero de tanto llanto que se me viene en esta estrellada noche en mi [nuevo] hogar.

(*) [Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.]

[Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.]

Te escribo porque yo sigo despidiéndome [de a pocos], te escribo porque no quiero quedarme sin despedida, y porque liberar las tristezas debe hacerme bien, al menos eso creo. Insisto, debería estar concentrada en los números pero se me hace difícil, sobretodo cuando las noches se presentan tan frías y me recuerdan que mis días son así de callados, silenciosos, tristes. Todo es tu culpa por ser tan buena persona, si no hubiese sido así no me harías falta, en lo absoluto, pero tenías que ser el amigo que ahora ya no está para burlarse de mis aventuras, dar la palmadita en la espalda, y compartir un café de tardecita. Y es que a veces entiendo, y a veces no entiendo. Esta noche, no entiendo, y con la visita del “hombre ese” aquí, no puedo dejar de alterarme y culparlo de todos mis dilemas-problemas-tristezas-dramas-ausencias.

[
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.]


[Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.]

Te escribo porque te extraño ilimitadamente, así de simple.

Pd: (*) Mario Benedetti, fragmentos de “Rostro de Vos” [El Lado Oscuro del Corazón].


[Junio 2008]

Respiro

Y estos metros cúbicos se me hicieron tan solitarios, tan calladitos, tan aburridos.
Y estas letras que dibujo se me hicieron tan urgentes, tan salvadoras, tan compañeras.
Y estas lágrimas [que no ves] se me hicieron tan conocidas, tan familiares, tan tristes.
Lástima la nostalgia se me haga tan cotidiana como tu ausencia y lástima tu ausencia empiece a resignarse en mis días.
No me acostumbro a que no estés, que te quede claro.


[Agosto, 2008]

martes, 27 de enero de 2009

Letras para poder dormir

Es la 1:15 am y no tengo sueño. Llevo una pequeña bata de algodón porque me arde un poco la piel debido a la irresponsable insolación que permití mi cuerpo adquiriese el fin de semana en un afán por cambiar de color, creo que lo logré, ahora soy rosada. Tengo la piel embadurnada de crema, para bajar el tono rosa y para detener el envejecimiento del cual estoy siendo víctima cada noche. Por eso no puedo dormir...en el fondo no quiero soñar mi muerte, sino verla directamente a los ojos.

Estaba descalza, acabo de ponerme unas graciosas sandalias de playa porque al hacer contacto mis pies con el piso y mis manos con la laptop, siento que me pasa un poco de electricidad y me asusto, no quiero morir electrocutada. Y me siento sola, bastante sola para haber vuelto de un viaje de visita a la familia, bastante sola para no estar con la luna ni con los días de locura femenina. Bastante sola como para escribirte. Y como escribir-te me hace compañía (sinceramente, no tanto tú, más y ahora último más amenudo, mis letras) pues decidí colocarte en el destino de estas letras que parecen confabularse para hacerme sentir mejor culpándonte de toda la ausencia que siento esta noche. No les hagas caso, esto es típico en mí, ya lo sabes de sobra.

¿Cómo estás? ¿Has dejado de beber? ¿Es difícil no? Tanto como para mí, dejar de llorar, o de escribir. ¿Sigues pensando en que te vas a quedar completamente solo? Eso es triste, dímelo a mí que lo recuerdo cada día, desde hace poco. ¿Aun tomas café al despertar, post almuerzo y en la tardecita? ¿Sigues olvidando tomar tu pastilla-mágica-que-te-pone-en-paz-contigo-mismo? ¿Sigues teniendo pésimas resacas llenas de imágenes y recuerdos que te taladran aun más la cabeza y que son peores que las migrañas más terribles? No me sorprende.

Yo ahora solo tomo café en polvo, sin azúcar y cada día en una taza extraña. Oigo tangos, pésimos tangos, con audífonos, para no regar mi nostalgia por todo el pasadizo.Solo uno o dos días a la semana almuerzo, los otros prefiero ir al dentista, o caminar entre los edificios con un cigarro en los labios, o ir a Crisol a comprarme algo de Bukoswky (¿Leíste ya El Cartero?...seguro que no.), la verdad, nunca me ha gustado comer sola. Los fines de semana pago para que me engrían un poco, me vuelvo frívola y permito que me encierren en una habitación, desnuda, y me echen aceites de jazmines por todo el cuerpo, dicen que me hará sentir mejor, yo les creo.

Finalmente el domingo duermo, duermo la resaca, duermo mi tristeza, duermo la terrible soledad que me causa estar sin alguien más para la hora del almuerzo, duermo para no pensar en que debo estar volviéndome loca. Es la 1:38 am y me veo obligada a ir a la cama. Aun no tengo sueño pero creo que debo dormir, llevo despierta 20 horas y ya empiezo a releer lo que escribo. Solo me queda, antes de cerrar los ojos y desconectarme, dar las gracias por leerme y disculparme por hacerte ruidos en tu pantalla a estas alturas de la madrugada. Discúlpame también las letras, en realidad, estaba hablando sola.

Beso y que tengas un buenísimo día, como yo.