Si sabes de sobra que tus ausencias me destrozan el corazón, ¿porqué te vas? ¿porqué te empeñas en darme lecciones que no quiero aprender? ¿si sabes que eres mucho más de lo que crees para mí, porqué insistes en que deje de llorar por tus silencios? ¿porqué insistes en alejar mis cánticos y mis historias de tu lado?. conociéndome como me conoces sabes que no soy feliz sin ti. estoy triste, muy triste desde que no te tengo cerca. yo también me quedo en casa los fines de semana, no he vuelto a salir a los lugares que frecuentamos alguna vez y no he encontrado consuelo en los amigos que permanecen. Estallo en llanto con los peces de ciudad porque sé que así me imaginas y mi rechazo a la inminente realidad de la letra de joaquin me hace sentir impotente porque he perdido esa magia que tenía contigo y no sé porqué razón guardas silencio en mis días. seguramente son los duendes que están haciendo muy bien su trabajo. y yo, no sé qué hacer contra eso.
me haces falta, tantísima falta.
Jimena.
lunes, 7 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
Abrazos que se mueren por volver...¿a dónde vamos rubia?
No se puede afirmar que me engañaba cuando me mentía. Se llamaba Osadía y desde el primer día tuvo la cobardía de avisar. Quien tiene siete vidas y dos ojos de gata callejera, no se va con cualquiera, de su noche se espera un broche de promesas incumplidas. Mejor no equivocarse no me pidas jamás lo que no doy, ya sabes cómo soy y si quieres me voy dijo cuando acabo de desnudarse.
Ya ves, llegar a fin de mes no era con ella asunto de dinero se trataba más bien de merecer un tren de pasajeros, el tsunami de un mar hecho mujer dispuesto en cada ola a renacer…se llamaba Herejía cómo voy a saber si me engañaba cuando me mentía.
Maestra en confundir al diablo y al rey de los altares, me citaba en los bares con fuegos malabares y luego se olvidaba de acudir. La mañana y la tarde, qué vaivén entre alarde y agonía, todo lo confundía su swing porque sabía mirar como un crepúsculo que arde. Callada por respuesta cuando jugué al dolor de corazón. Su boca era un buzón de voz sin compasión dormido hasta la hora de la siesta.
Ya ves, llegar a fin de mes no era con ella asunto de intendencia, se trataba más bien de comprenderla pura impertinencia del sol cuando se cansa de asombrar, del mostrador a la hora de cerrar…se llamaba ironía y no puedo jurar que me engañaba cuando me mentía.
Ya ves, llegar a fin de mes no era firmar un parte de sucesos, se trataba más bien de envejecer huérfano de sus besos con fantasmas que aprenden acrecer ,abrazos que se mueren por volver, Se llamaba utopía, me gusta imaginar que me engañó cuando se despedía. que me engañó cuando se despedía.
Ya ves, llegar a fin de mes no era con ella asunto de dinero se trataba más bien de merecer un tren de pasajeros, el tsunami de un mar hecho mujer dispuesto en cada ola a renacer…se llamaba Herejía cómo voy a saber si me engañaba cuando me mentía.
Maestra en confundir al diablo y al rey de los altares, me citaba en los bares con fuegos malabares y luego se olvidaba de acudir. La mañana y la tarde, qué vaivén entre alarde y agonía, todo lo confundía su swing porque sabía mirar como un crepúsculo que arde. Callada por respuesta cuando jugué al dolor de corazón. Su boca era un buzón de voz sin compasión dormido hasta la hora de la siesta.
Ya ves, llegar a fin de mes no era con ella asunto de intendencia, se trataba más bien de comprenderla pura impertinencia del sol cuando se cansa de asombrar, del mostrador a la hora de cerrar…se llamaba ironía y no puedo jurar que me engañaba cuando me mentía.
Ya ves, llegar a fin de mes no era firmar un parte de sucesos, se trataba más bien de envejecer huérfano de sus besos con fantasmas que aprenden acrecer ,abrazos que se mueren por volver, Se llamaba utopía, me gusta imaginar que me engañó cuando se despedía. que me engañó cuando se despedía.
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