Ya sabes que estoy enferma. Ya sé que yo me lo busqué, que todo esto es exclusivamente mi culpa y que si hubiera cumplido con dos de tres comidas al día -por lo menos- mis defensas serían suficientes para restablecerme. Me lo has dicho hasta el hartazgo.
Hace ya 9 días que me vio el primer médico. Para el día 5, el quinto médico se dio cuenta de mis fiebres de 40 e incluyó con la sentencia, un descanso médico, como para hacer el paquete completo.
Ya sabes que estoy enferma y que te extraño. No he hablado contigo en los últimos 9 días pero sé que alguien te ha dicho que te extraño y que respondiste que debo superar sola la dependencia emocional que tengo contigo. Está bien. Lo único que me jode, es que no me lo digas tú misma.
Ya sabes que estoy enferma, ven a visitarme. Aun conservo algo del humor que siempre te encantaba disfrutar en nuestras salidas alcholizadas, el antibiótico no me ha quitado. Ven y trae un libro de verdad, ¿te suena hollywood?.
Ya sabes que estoy enferma, y que soy excesivamente sensible y dramática, y que cada noche cuando la fiebre sube hasta 40 y estoy con toallas mojadas en la cabeza me da por llorar y pienso que me voy a morir y que mi frase que dice que gracias a mis amigos mi vida es menos sola es mentira (lo sabes porque te llamo para que lo sepas). Gracias por todo.
Ya sabes que estoy enferma, y no tuve mejor regalo de cumpleaños que mis lágrimas. Tu llamada entró cuando estaba en el vestidor de rayos x, desnuda, y completamente vulnerable. Solo pude llorar y desearte feliz cumpleaños desde ese cuarto oscuro y deseé también estuvieras cerca para poder abrazarte y llorar a mis anchas. Es terrible caminar por la clínica conteniendo el llanto entre lentes de sol a las 7 de la noche.
Ya sabes que estoy enferma, por eso son mis ausencias, incluso en tu pantalla.
miércoles, 11 de marzo de 2009
domingo, 1 de marzo de 2009
Gastón
Ese bien podría ser el nombre del papá de uno de mis mejores amigos, del chef más famoso del Perú o de mi próximo novio. Sin embargo, solo es el chico que conocí ayer, y, para variar, empezamos las cosas al revés.
¿Por qué siempre tengo que dormir con ellos y luego saber cómo se apellidan? Yo estaba portándome tan bien últimamente y ahora llegó el muchacho número ocho. Pero, a pesar de todo, tengo esa sonrisota sonsa que no tenía hace mucho tiempo, y -esta vez al fin- no existe ningún impedimento para que las cosas no funcionen: no está loco, no tiene novia ni mucho menos esposa, no hijos, no trabaja conmigo y no es menor que yo.
¿Qué pasará luego? Ay M querida, no lo sé. Todo fue culpa de Caetano Veloso, quien estaba tocando la guitarra en la habitación de Gastón, y yo quería oírlo un rato (y por supuesto también es culpa de Rita!!). Te mantendré informada.
Un beso.
¿Por qué siempre tengo que dormir con ellos y luego saber cómo se apellidan? Yo estaba portándome tan bien últimamente y ahora llegó el muchacho número ocho. Pero, a pesar de todo, tengo esa sonrisota sonsa que no tenía hace mucho tiempo, y -esta vez al fin- no existe ningún impedimento para que las cosas no funcionen: no está loco, no tiene novia ni mucho menos esposa, no hijos, no trabaja conmigo y no es menor que yo.
¿Qué pasará luego? Ay M querida, no lo sé. Todo fue culpa de Caetano Veloso, quien estaba tocando la guitarra en la habitación de Gastón, y yo quería oírlo un rato (y por supuesto también es culpa de Rita!!). Te mantendré informada.
Un beso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)