miércoles, 29 de abril de 2009

Something stupid

No sé cómo contarte que desde hace algunas semanas tengo llamadas con sonrisas de colores en la pantalla de mi celular. Cómo te cuento que vemos películas de terror en el cine con las manitas enlazadas como dos adolescentes y que me ha presentado a su familia. No sé cómo decirte que encontré a alguien que, cuando me ve con crema en los labios al tomar el café, me los limpia a besos y me guiña el ojo, y que me abraza y me arregla la camisa para que no esté mostrando las carnes al público. Cómo te digo que encontré a mi caficho perfecto, el que no me cobra comisión y su única paga es verme feliz.
Simplemente, no sé cómo decirte que salgo con alguien y que me gusta.

jueves, 23 de abril de 2009

Nostalgias de media noche

Estoy respondiendo mensajes, sonrío en cada llamada y me carcajeo por horas con el nuevo personaje que ha aparecido en mi vida. Nunca me había pasado, una parte de mí no quiere que le pase, tal vez por que nunca lo he vivido...la otra, muere de risa. No escribo para contarte de él, escribo porque me están pasando cosas nuevas y quisiera compartirlas contigo, aunque sea a la distancia.

Te extraño.

viernes, 10 de abril de 2009

Recordar es volver a vivir

Me da tanta risa recordar.

Recordar decir (sin mirarte a los ojos y tomando una copa más de vino): Si quieres hablamos de lo que pasó aquélla vez. Y tú casi suplicando: No, porfavor. Recordarme ignorando tu pedido y trayendo a la mesa todas nuestras experiencias acumuladas, y esas frases tuyas que nunca quisiste decir. Recordar tu cara de palteado cuando te cuento todo lo que hicimos. Recordarnos riéndonos a carcajadas, juntos, de todo eso.

Recuerdo y me das tanta risa, acorralándome a besos a la vuelta de la esquina, como si realmente tuvieras quince años, y yo tratando de no entender nada y dejándome llevar por ese buenísimo chiste en el que se convirtió el amanecer del jueves. Gracias por hacerme cosquillas sin siquiera tocarme.

Me da tanta risa recordar, amenzándote con que vendrá fernandito a cambiar la vida de ambos, paseando en un taxi a las 5 de la mañana buscando un lugar en donde solucionar el asunto sin sentir ambos ni una pizca de culpa. Felizmente lo logramos.

Me hago reír cuando me acuerdo de ti, me haces reír cuando sales conmigo. Como alguien me dijo alguna vez, el humor nos salvará. Eres un amigo genial, y yo, te quiero mucho, así de simple.


Gracias por las carcajadas. Un beso,


Jimena.

domingo, 5 de abril de 2009

Prometí no volver a escribirte pero, M querida, no tengo idea de cómo llegaste a pensar que estoy encerrada en casa todos los fines de semana y que, a raíz de tu ausencia, me he tirado al abandono. Claro que me entristece que ya no estés ni siquiera unos minutos a la semana, pero tengo que decirte que tu informante se ha equivocado.

No me estoy muriendo, la tristeza está apoderada de mí pero no quita que tenga el afán de vivir nuevas aventuras, y ahora que estoy de alta, pues he vuelto a la ciudad, con martinis incluidos.

Me ha quedado claro que no quieres saber de mí, y que mientras te sientas más lejos de mí estarás mejor. La verdad es que estoy tan confundida que he optado por no pensar en ti ni meter mis narices donde no me quieren, lo cual no me quita la terrible tristeza que mantengo (bien caleta, claro) en el fondo de mi corazón.

Sabes que te quiero y que me haces falta, pero no lo voy a repetir hasta que sienta que quieres que seamos amigas otra vez, porque no quiero asfixiarte con mi cariño desmedido ni tampoco aparecer donde no soy bienvenida, ni mucho menos aburrirte con las historias de mi vida (ahora sé que te tenía harta).

Solo me pregunto cuándo empezó a joderte tanto que seamos amigas mientras enciendo una vela a tres cuadras de ti.

Ojalá vuelvas.

Jimena.