viernes, 10 de abril de 2009

Recordar es volver a vivir

Me da tanta risa recordar.

Recordar decir (sin mirarte a los ojos y tomando una copa más de vino): Si quieres hablamos de lo que pasó aquélla vez. Y tú casi suplicando: No, porfavor. Recordarme ignorando tu pedido y trayendo a la mesa todas nuestras experiencias acumuladas, y esas frases tuyas que nunca quisiste decir. Recordar tu cara de palteado cuando te cuento todo lo que hicimos. Recordarnos riéndonos a carcajadas, juntos, de todo eso.

Recuerdo y me das tanta risa, acorralándome a besos a la vuelta de la esquina, como si realmente tuvieras quince años, y yo tratando de no entender nada y dejándome llevar por ese buenísimo chiste en el que se convirtió el amanecer del jueves. Gracias por hacerme cosquillas sin siquiera tocarme.

Me da tanta risa recordar, amenzándote con que vendrá fernandito a cambiar la vida de ambos, paseando en un taxi a las 5 de la mañana buscando un lugar en donde solucionar el asunto sin sentir ambos ni una pizca de culpa. Felizmente lo logramos.

Me hago reír cuando me acuerdo de ti, me haces reír cuando sales conmigo. Como alguien me dijo alguna vez, el humor nos salvará. Eres un amigo genial, y yo, te quiero mucho, así de simple.


Gracias por las carcajadas. Un beso,


Jimena.

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