martes, 3 de agosto de 2010

Dicen que las despedidas son muy tristes

Es raro. Es la segunda vez que te marchas. Nunca había tenido que despedir a alguien dos veces. Cuando M se manda mudar nunca se despide, y generalmente nunca hay reconciliación, todo fluye, solo eso.
Te vas. No pensé que te irías. Imaginé que, al haber empeñado tu corazón a la niña que ahora lo ocupa, desistirías de tu vuelo, de partir. Imaginé muchas cosas que, por más que me conoces muy bien, no me atrevo a preguntar. Mejor dejémoslo así. Te vas y dejarás a tus amigos y a tu nueva novia, a quien tendremos que consolar, me imagino. No, mejor no. Seguramente ella irá a visitarte. Mejor dejemos que seas feliz. ¿Has pensado que tal vez es tu última oportunidad de enamorarte?...las últimas oportunidades en el amor no existen mi querido Comandante, siempre se puede amar, de a poquitos como diría mi querida y adorada M, o para toda la vida como me lo demuestra a diario mi novio; o cada dos años ininterrumpidos como bien podrías contar en tu libro.

Te marchas. Qué complicado.
M ha vuelto y es tan lindo.
Y yo siempre continúo, pero esta vez pasando desapercibida. No por mucho tiempo.
¿Cómo haríamos?
Odio las despedidas, sobre todo cuando me las conozco por adelantado. Espero que seas feliz, aunque sigas despidiéndote eternamente de los que te amamos.

Te quiero.
Jimena.

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