miércoles, 15 de diciembre de 2010

Para mi Lila

Mi querida Lila:


Me quedé pensando en ti. Situaciones como las que me cuentas hacen que me ponga a pensar en nuestra naturaleza de mujeres jodidamente complicadas. ¿Le encuentras sentido a enamorarte de un patán que, como si no fuera suficiente con su existencia, mezquina el cariño y la atención a verdaderas princesas?. Estamos locas, definitivamente. ¿Crees que en los príncipes azules aun? Yo sí. Alguien me enseñó que el hombre de tu vida debe tratarte siempre (ojo, siempre) como una princesa. ¿Cómo creer en cuentos de hadas y a la vez creerle al malo de la película?. No digo que nos inventemos mariposas en la cabeza, digo que las sintamos y que seamos fieles a nuestros sentimientos, y a nuestro estilo.

¿Qué te preocupa?. Mira a tu alrededor, tienes todo lo que quisieras, incluyendo amigos de verdad que se preocupan por ti. Una vez más pones a prueba a tus amigos y ves que ellos siempre son los que valen la pena. Date un tiempo, da un paso al costado, respira. Piensa qué sientes, qué quieres, gústate, empieza por enamorarte de ti, no ruegues por cariño ni por atención, no llores, no supliques, no pidas porfavor, luego de eso puedes llorar si quieres. Toma una buena copa de champagne, sonríe, ríete, escribe, vete de la rutina.


Mira a M, la princesa amazona, o a María, que fue princesa de las Europas, o a nuestra querida Adri que se deja enamorar con girasoles y viajes sorpresivos, o en Posh, la deliciosa Posh que dice que está jugando (no le creo nada), o en mí, que estoy perdidamente enamorada de mi novio y que me sorprendo al descubrir cada día que se puede amar más y más. Todas somos princesas, y todas estamos contigo.


Échate una siesta, sonríe otra vez. Coquetéate, tómate un buen pisco.


Yo te quiero mucho.


Jimena.

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