Te lo había dicho: Trabajo automáticamente. No me importa mucho que digamos mi rutina, ahora me dedico a otras cosas. Escribo y soy feliz, ¿qué te parece? ¿No me crees? ¿Acaso es tan difícil que yo sea feliz sola, conmigo? Escribo y recuerdo a todos, siempre les he dedicado más que un par de letras de madrugada a las personas importantes, mis importantes.
Cuento las horas en la oficina mientras escribo, luego camino un poco y tomo la sexta taza de café sin azúcar a las 2pm –una taza por cada hora que llevo aquí- y sonrío, la primera jornada ya está por terminar y no hace falta ir a almorzar.
Escribo y tú me obsequias el verbo leer. Le doy una ojeada y es una entrevista –o varias- a mujeres que, según ellas, le cantan a sus mundos…suena entretenido, aunque, sinceramente, lo que más me gusta de tu obsequio, son tus letras dedicadas. Lo cuidaré solo por eso.
Estas letras vienen raras, seguramente por falta de glucosa en mis días. Debo terminar un informe en otro idioma y créeme que no lo entiendo, nunca me ha gustado la sensación de estar lejos. Y bueno, hoy volviste. A pesar de mi drama telefónico –que era de esperarse- te vi como si te viera todos los días, te miré y me eras tan familiar, salvo claro por tus lentes oscuros y varios kilos menos. Eres el mismo y me alegra. Sobre todo me alegra que hayas interrumpido mi divertida tarde de números y extranjeros para abrir la ventana y dejar que hable, ¿Notaste que te he extrañado?
Seguiré escribiendo/te/les, siempre es bueno tenerte en este mundo.
Besote.
lunes, 23 de febrero de 2009
sábado, 14 de febrero de 2009
Algunas cosas no cambian
Hoy hablé contigo y se me vinieron a la mente todas las tardes en las que descargabas tu ácido mundial conmigo, y recordé que me acostumbré a los golpes, claro que siempre había un día en el que yo explotaba, lloraba, te sentías culpable y empezábamos de nuevo...maleteo, costumbre, llanto...
También recordé un mensaje que alguna vez enviaste, en donde decías que yo hacía posible tu vida en ese lugar en el que nos conocimos. Gracias a ese mensaje me tranquilicé una noche en la que me dio un ataque de llanto pensando en que cuando decías que me vida era miserable -no con esas palabras claro- era realmente cierto.
Hoy hablé contigo y me puse a llorar, me salté todo el orden y ya no hay oportunidad de hacerte sentir culpable, ni el volver a comenzar, solo estas letras. Lamentablemente ya no tenemos oportunidad de enterarnos de lo que pensamos y yo sigo esperando que vengas a hacerme compañía. Sabes de sobra que desde que te fuiste la soledad no deja de rondar mis días, y que hago todo lo posible para no hundirme en la miseria de esos mis días que tanto criticas. Me dejas completamente sola, he tenido que aprender a sobrevivir y lo único que haces conmigo es juzgarme, juzgar mis miedos, mis aventuras, mis logros. Cuestionas todo lo que hago -como en los viejos tiempos- pero siempre te quedas del otro lado del río.
Sé de memoria tu acidez y por eso fuerzo estas letras para poder terminarlas. No quiero atormentarte con la novela, esa que tanto me gusta.
Saludos a tu amigo Valentín.
También recordé un mensaje que alguna vez enviaste, en donde decías que yo hacía posible tu vida en ese lugar en el que nos conocimos. Gracias a ese mensaje me tranquilicé una noche en la que me dio un ataque de llanto pensando en que cuando decías que me vida era miserable -no con esas palabras claro- era realmente cierto.
Hoy hablé contigo y me puse a llorar, me salté todo el orden y ya no hay oportunidad de hacerte sentir culpable, ni el volver a comenzar, solo estas letras. Lamentablemente ya no tenemos oportunidad de enterarnos de lo que pensamos y yo sigo esperando que vengas a hacerme compañía. Sabes de sobra que desde que te fuiste la soledad no deja de rondar mis días, y que hago todo lo posible para no hundirme en la miseria de esos mis días que tanto criticas. Me dejas completamente sola, he tenido que aprender a sobrevivir y lo único que haces conmigo es juzgarme, juzgar mis miedos, mis aventuras, mis logros. Cuestionas todo lo que hago -como en los viejos tiempos- pero siempre te quedas del otro lado del río.
Sé de memoria tu acidez y por eso fuerzo estas letras para poder terminarlas. No quiero atormentarte con la novela, esa que tanto me gusta.
Saludos a tu amigo Valentín.
lunes, 9 de febrero de 2009
Carta para M
Mi querida M. No te veo desde el 22 de enero. Ese día me la pasé viendo Friends [que empezó a gustarme gracias a ti] mientras tú buscabas tu pasaporte para poder escapar, no hablamos mucho. Desde ahí han pasado casi dieciocho días y tengo que decir que me haces falta. De los tres fines de semana que he pasado sin verte, dos he huido a mi hogar, a la orilla del mar, y el otro...pues estuve trabajando en ese lugar que detestas. Créeme, cambiar nuestros domingos empijamadas, tiradas en el sofá analizando las diez mil películas que veíamos y pensando en cómo empujarnos una pizza sin subir un gramo, por cinco horas descalza con aire acondicionado sacando copias, no es divertido. Te extraño y no me importaría tanto no verte si por lo menos hablara contigo, pero cuelgas el teléfono y me haces pensar que tal vez ya no me quieres.
Te extraño y he empezado a hacer cosas que me recuerden más a ti. Fui al casino y, aunque perdí diez soles me divertí tanto oyendo las maquinitas y viendo cómo la ruleta caía en el doce, el quince y el veintiuno, esos números a los que nunca les aposté. También me fui al country y bebí piscosour, luego tomé dos cafés con uno de mis ex jefes [a propósito M, tengo una oferta de chamba, sé que es un intento por mi ex jefe para sacarme del hoyo en el que estoy pero suena interesante, lástima no estés para contarte mis dilemas!], luego terminé en un bar,sola, sin beber una sola gota, viendo cómo la gente interactuaba.
Finalmente, el día de tu partida, fui a ver a Príncipe. Por primera vez fui a un concierto sola, me senté en una mesa de a cuatro que se convirtió en "de a uno", me pedí un vodka tonic y escuchaba...porque una casa sin ti es una oficina, y me prometía no llorar, al menos no sola ni mucho menos completamente sobria.
Y bueno, aquí estoy M, en el mismo lugar de siempre y con el mismo espíritu fakir con el que me dejaste la última vez! Aunque debo confesar que me he dado unos deliciosos gustos últimamente aprovechándome de las circunstancias!
Sé que vuelves el veinticinco, ojalá y me recuerdes. Sabes de sobra que te quiero mucho.
Un beso y disfruta el tequila.
Te extraño y he empezado a hacer cosas que me recuerden más a ti. Fui al casino y, aunque perdí diez soles me divertí tanto oyendo las maquinitas y viendo cómo la ruleta caía en el doce, el quince y el veintiuno, esos números a los que nunca les aposté. También me fui al country y bebí piscosour, luego tomé dos cafés con uno de mis ex jefes [a propósito M, tengo una oferta de chamba, sé que es un intento por mi ex jefe para sacarme del hoyo en el que estoy pero suena interesante, lástima no estés para contarte mis dilemas!], luego terminé en un bar,sola, sin beber una sola gota, viendo cómo la gente interactuaba.
Finalmente, el día de tu partida, fui a ver a Príncipe. Por primera vez fui a un concierto sola, me senté en una mesa de a cuatro que se convirtió en "de a uno", me pedí un vodka tonic y escuchaba...porque una casa sin ti es una oficina, y me prometía no llorar, al menos no sola ni mucho menos completamente sobria.
Y bueno, aquí estoy M, en el mismo lugar de siempre y con el mismo espíritu fakir con el que me dejaste la última vez! Aunque debo confesar que me he dado unos deliciosos gustos últimamente aprovechándome de las circunstancias!
Sé que vuelves el veinticinco, ojalá y me recuerdes. Sabes de sobra que te quiero mucho.
Un beso y disfruta el tequila.
jueves, 5 de febrero de 2009
Me gusta el látigo
Sí, me gusta, creo que así es. Y pensar que tú me lo enseñaste, y ahora me lo sacas en cara. Está bien, necesitamos de alguien que nos diga nuestras verdades de vez en cuando...El problema contigo -y obviamente conmigo- es que siempre me dejas pensando.
Me gusta el látigo, flajelarme hasta desmayar y me diagnostiquen subsidios por incapacidad temporal, esa es mi meta, todo para no tener que verte la cara nunca más y así poder morir en paz. Ya empecé otra vez, ¿lo notaste? Lo olvidaba, tú casi nunca notas algo, y a mí siempre me toca la parte del nunca. Me gusta el látigo, ¿cuál es el problema? ¿Qué hay si siento que es mi manera de pagar todos mis pecados?
Me gusta, pero no tiene gracia sin tus amenazas, por eso me aburro fácilmente y busco algo para torturar mis emociones hasta que estallo en llanto -o en letras, como prefieras-.
Todo sería mejor si no me quedaran marcas por cada golpe que me doy. Sinceramente: odio recordar las cosas tristes, incluidas las/tus ausencias.
Dulces sueños.
Me gusta el látigo, flajelarme hasta desmayar y me diagnostiquen subsidios por incapacidad temporal, esa es mi meta, todo para no tener que verte la cara nunca más y así poder morir en paz. Ya empecé otra vez, ¿lo notaste? Lo olvidaba, tú casi nunca notas algo, y a mí siempre me toca la parte del nunca. Me gusta el látigo, ¿cuál es el problema? ¿Qué hay si siento que es mi manera de pagar todos mis pecados?
Me gusta, pero no tiene gracia sin tus amenazas, por eso me aburro fácilmente y busco algo para torturar mis emociones hasta que estallo en llanto -o en letras, como prefieras-.
Todo sería mejor si no me quedaran marcas por cada golpe que me doy. Sinceramente: odio recordar las cosas tristes, incluidas las/tus ausencias.
Dulces sueños.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)