Hace tiempo que renuncié a cualquier tipo de sueño o meta en ese lugar, pero no había formalizado mi decisión hasta ahora. El miércoles, luego de intensos días de meditar, decidí pararme delante de mi jefe y renunciar. Decirle que quiero recuperar mi vida lejos de su institución (le he agarrado rechazo a las instituciones) y que muchas gracias por confiar en mí. En mi mente le diré que tiene gente de mierda en su oficina que no valen ni dos centavos y que sobre todo ese, el que se cree con derecho a humillar a las personas, es el patán más grande que puede tener dentro de sus canteras. En fin...el miércoles aparecí feliz a trabajar, busqué a mi jefe para renunciar y no lo encontré, busque a otro con poder de decisión (tiene que decidir dejarme partir) y nada...se me pasó la semana y no renuncié, pero igual, no he cambiado de opinión.
Esta semana se acaba todo, me falta pulir un poco mi historia porque no quisiera decirle a todo el mundo que me voy por el hijo de puta que tengo como jefe, que es un acomplejado, machista, maricón (en el peor sentido de la palabra), desgraciado y miserable. No, no quiero decirle a todos el verdadero motivo, pero sí tengo pensado decírselo a él. Antes de partir decirle que espero se pudra en ese lugar y que se muera con todos sus traumas. Eso haré y será muy divertido ponerme a buscar chamba, por primera vez.
Jimena.
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no hay mal que por bien no venga
ResponderEliminardicen las mamás o las abuelas
yo he comprobado eso este último mes
a veces lo peor que uno cree que le puede pasar a la larga termina siendo lo mejor
es de adultos aprender a tomar decisiones
aunque sea difícil y nos duela o nos agobie
es de adultos... creo, jimena, que estamos creciendo, y tengo este miedito dulce ne le estómago que siempre siento frente a situaciones desconocidas, pero cómo diría mi abuelita (hoy ando tan familiar): "avanti, bersaglieri, que la battalla e nostra"
por cierto yo tengo mi propia fantasía laboral
ResponderEliminarcreo que te reirás cuando la leas:
http://en-una-jaula-de-cristal.blogspot.com/2009/10/fantasia.html
besos
s.
Sandra querida, es tan difícil cuando dejas personas que quieres de verdad. lo peor es que no tengo a dónde ir!! asu, me apena y me emociona a la vez, y me siento rarísima.
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