domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Dónde estás inspiración?

Es uno de esos momentos en los que la mente se me ha puesto en blanco, en los que siento que se me ha perdido absolutamente toda la inspiración para pensar en derechos de otros y calificaciones sobresalientes, y solo quiero sentirme completamente triste y llorar.

Me han dicho que siga para adelante, que no llore por tonterías. Yo muero por la mano amiga y el abrazo consolador. Pero como todos, estoy sola, buscando hacer bien las cosas. Tú sabes que muero por hacer bien las cosas, por no defraudarte, por mantener mi sentido del humor, por continuar cantando en tus escenarios. Quiero ser una buena chica, escribir para otros y también para ti, alejar de mi mente la idea de la frustración y que me digas que me quieres, como solías hacerlo cuando realmente me conociste.

Maldito mayo de Paris.

Maldita inspiración.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Te odio
Te odio
Te odio
Te odio
Te odio

lunes, 9 de noviembre de 2009

No quiero que mis amigos mueran

Tengo varias notas en el corazón para poder escribir aquí, pero hoy, en medio del llanto con una serie gringa y su nueva temporada, deseo sinceramente que mis amigos no mueran, por lo menos no lejos de mí.


No quiero que M se pierda en la selva y que ya no pueda cantar a mi lado, tampoco quiero no poder llamarla a la media noche, completamente ebria en un bar barranquino para decirle lo mucho que me hace falta, ni tampoco quiero dedicarle letras en su ausencia, no otra vez. No quiero perder a mi Comandante, no más de esos dos años que está guardando para ser feliz cruzando el charco, no quiero que regrese a convertir la fría oficina en el mejor lugar para sacarse la mugre por horas cargables ni trabajos lejos de casa, no quiero porque sé que igual se irá, no quiero entender que nos está haciendo un favor, no lo quiero cerca para que luego esté lejos. No quiero enterarme que Luna morirá a través de la pantalla, de solo imaginar a la pequeña y lila K que este año ha tenido uno de esos años completamente desastrozos y llenos de moretones, se me parte el corazón. No quiero ver de lejos como Lizi trepa de avión en avión sin poder despedirla de los aeropuertos. No quiero que Mag se vaya a vivir del otro lado del mundo, ni siquiera porque persigue al amor de su vida. No quiero que Cla se mude al quinto piso ni que deje de sonreírme en las mañanitas. ¿Ahora quién secará mis lágrimas en la oficina querida Cla?. No quiero que George se case con una mujer solo por probar, no quiero que deje de beber solo por el miedo a emborracharse y vomitar en un parque, como lo solía hacer yo. No quiero tener en abandono a Jul, ni olvidarme de sus bromas y su manera tan peculiar de burlarse de mí. No quiero que pasen otros diez meses para volver a verte mi querido Carlos Eduardo, no quiero que nuestros recuerdos mueran, pero tampoco quiero vivir solo de ellos. No quiero que Cuack deje de recordarme quién soy realmente, ni que Sandra siga cambiándose de nombre para poder hablar conmigo y sentir que aun somos amigas, quiero que sepas Sandra querida que eres una mujer admirable y que siempre pienso en ti.


Y no quiero que mi novio se vaya, no quiero que se muera si antes no me he casado con él y tener un anillo de verdad en uno de mis dedos y darle lindas niñas para que lo cuiden, como yo lo hago.



No quiero que ustedes se mueran sin antes recordarles lo mucho que los amo, y que los extraño.


Por favor, perdonen mis ausencias anticipadas, no quiero seguir ahogándome con mis lágrimas de medianoche, solo quiero ser feliz, y para eso los necesito a todos ustedes.


Con amor, dramático, completamente.





Jimena.





lunes, 14 de septiembre de 2009

No voy a morir por ahora

A pesar de mis dramas, sé que no voy a morir pronto.

Aunque ustedes saben lo mucho que me afectó saber que tengo un tumor pequeño en uno de mis pechos, ya me convencí que no voy a morir pronto.

Tampoco me va a matar la amigdalitis que tengo ahora ni el cálculo en la vesícula que viene haciéndole compañía a mis órganos desde hace un buen tiempo.

No quiero morir.

Ahora que te tengo a ti, no sería justo morir.

Tu regreso no valdría la pena si yo muero.

Tu muerte, no tendría sentido si yo me voy primero.

No voy a morir, eso me lo creo, por lo menos por ahora.

Jimena.



martes, 25 de agosto de 2009

Un vez más, tú.

Nunca te había escrito, al menos no en público. Nunca había aceptado en mi pantalla que me desestabilizas, sí, lo haces, totalmente. Nunca analicé por qué tiemblo cada vez que me paro frente de ti a decirte algo y aun no puedo creer que, siendo lo que eres, llegues a afectarme tanto, ridículamente tanto.

Llevo a tu lado casi tres años, de los cuales pensé que el aprendizaje, el curso intensivo de tus ideas y “forma de ser” ya había culminado y que los golpes y estrelladas que me di(ste) en el camino sería suficientes para vivir en paz, pero me equivoqué. Hoy recordé lo triste que es llorar por tu culpa, y lo muy placentero que se siente decir que te detesto, aun en el fondo de mi ser, muy pero muy escondido, tú y yo sabemos que no te quiero.

Lo siento, aun no sé perdonar que me hagan llorar. Estas letras van para ti, aunque ya sé que no te las merezcas.

lunes, 17 de agosto de 2009

De llegadas y despedidas

Siempre me ha gustado el café. Olfateaba el olor en las miles de tazas que bebía mi padre cuando yo era una niña y reboloteaba alrededor de él haciéndole cosquillas con mis preguntas. Hoy, veintiséis años [y unos meses más] después, lo disfruto acompañado de un cigarrillo [que poco a poco intento dejar]. Pero hoy, extrañamente, me gusta un poco más, bastante más digamos.

Vengo decidida a escribir[te] en mi blog desde hace un buen tiempo, pero por alguna extraña razón que estoy tratando de interpretar, no me animaba del todo. Seguramente me sentía culpable de intentar escribir[te] y sacarle la vuelta a la tesis; o, lo que es peor, nunca tenía un lapiz y papel a la mano cuando estaba realmente inspirada para hacerlo, claro, escribir en tissues mojados de lágrimas es imposible.

Pero bueno, hoy he vuelto al capuccino y al cigarrillo, con nueva compañía [muy buena demás] y decidí retomar mis letras.

Haciendo un repaso por mis letras, últimamente venía hablando de las despedidas y los regresos, y claro está, de mi nuevo amor, el único amor diferente que he tenido, de esos que reniega Sabina en sus canciones: amor sin espinas. Me encanta, aunque no puedo dejar de decirte que la nostalgia hace añorar un amor diferente, éste, me encanta, por lo menos el 99% de tiempo. El otro porciento lo dejo para mi soledad que todavía no me abandona de todo.

Desde que volvíó M, todo ha sido diferente, muy divertido e incluso con una felicidad calmada. Tenías razón, tarde o temprano volveríamos a ser las de antes, juntas, con proyectos [distintos proyectos, distintos caminos, pero involucradas finalmente]. M volvió de improviso, de sorpresa, y me encantó, lo sabes. M querida, seguramente leerás esto, hace mucho que no te digo que te amo. Te amo.

Mientras tú, que vuelves sin avisar, sin pedir permiso para entrar otra vez en mi día a día –ya sé que prometí no tocar nunca más el tema pero tienes que comprender, me había prometido escribir[te]. Pero no te voy a culpar de nada, lo que tenía que decir, te lo dije en tu cara, con un poco más de alcohol que de costumbre pero te lo dije, claro que luego me quedó el sentimiento de culpa todo el día siguiente [esas resacas al espíritu son las peores]. Mi querido Comandante, siempre serás mi amigo fiel, tengas puesto el título que tengas, en el fondo te confieso [muy pero muy en el fondo, no te emociones] me gusta la idea de que supervises lo que hago [permíteme que me sonría!].

Y también me voy a permitir contarte que extraño a un par de amigos más, un par de locos que compartían las mismas pastillas para estar cuerdos en horario de oficina. Extraño sus mensajes en mi pantalla, pero me alegra saber –porque de alguna manera lo he sabido- que ambos están bien.

Debo decir, que me siento bastante feliz, bastante cansada, pero feliz. Los retornos siempre traen emociones violentas y miles de recuerdos, por supuesto. Los amo, de verdad, este café va por ustedes, mis amigos y mis héroes de sus propias batallas, siempre son bienvenidos en mis días.

viernes, 15 de mayo de 2009

Otra copa de nostalgia

Te quiero, te quiero de verdad. Ya aprendí que puedo vivir sin ti, pero te sigo queriendo, a la distancia. Te extraño, y siempre me acuerdo de ti, siempre. Hasta sueño contigo, contigo y con tus fantasmas, en serio.


El sábado pasado llevé a mi novio al country, luego a la posada y terminamos echándole monedas a la rocola de la noche cantando para decir "con dios!" a los dos nos sobran los motivos y recordarme que tú no quieres un amor civilizado, para luego echarme a llorar y decirle que él no podía ser nunca M.


Es viernes por la noche y tengo muchos planes que siento no me va a alcanzar la madrugada para cumplir con todos ellos, pero me siento extraña y tengo ganas de llorar. No te preocupes M querida, hace mucho que no lloro sobria así que supongo me hará bien.


Solo quería decirte esto, te extraño, te quiero, puedes contar conmigo cuando te de la gana y puedes seguir no contando conmigo por el tiempo que quieras, solo no demores mucho más. Vuelve pronto!


Un beso,


Jimena.



miércoles, 29 de abril de 2009

Something stupid

No sé cómo contarte que desde hace algunas semanas tengo llamadas con sonrisas de colores en la pantalla de mi celular. Cómo te cuento que vemos películas de terror en el cine con las manitas enlazadas como dos adolescentes y que me ha presentado a su familia. No sé cómo decirte que encontré a alguien que, cuando me ve con crema en los labios al tomar el café, me los limpia a besos y me guiña el ojo, y que me abraza y me arregla la camisa para que no esté mostrando las carnes al público. Cómo te digo que encontré a mi caficho perfecto, el que no me cobra comisión y su única paga es verme feliz.
Simplemente, no sé cómo decirte que salgo con alguien y que me gusta.

jueves, 23 de abril de 2009

Nostalgias de media noche

Estoy respondiendo mensajes, sonrío en cada llamada y me carcajeo por horas con el nuevo personaje que ha aparecido en mi vida. Nunca me había pasado, una parte de mí no quiere que le pase, tal vez por que nunca lo he vivido...la otra, muere de risa. No escribo para contarte de él, escribo porque me están pasando cosas nuevas y quisiera compartirlas contigo, aunque sea a la distancia.

Te extraño.

viernes, 10 de abril de 2009

Recordar es volver a vivir

Me da tanta risa recordar.

Recordar decir (sin mirarte a los ojos y tomando una copa más de vino): Si quieres hablamos de lo que pasó aquélla vez. Y tú casi suplicando: No, porfavor. Recordarme ignorando tu pedido y trayendo a la mesa todas nuestras experiencias acumuladas, y esas frases tuyas que nunca quisiste decir. Recordar tu cara de palteado cuando te cuento todo lo que hicimos. Recordarnos riéndonos a carcajadas, juntos, de todo eso.

Recuerdo y me das tanta risa, acorralándome a besos a la vuelta de la esquina, como si realmente tuvieras quince años, y yo tratando de no entender nada y dejándome llevar por ese buenísimo chiste en el que se convirtió el amanecer del jueves. Gracias por hacerme cosquillas sin siquiera tocarme.

Me da tanta risa recordar, amenzándote con que vendrá fernandito a cambiar la vida de ambos, paseando en un taxi a las 5 de la mañana buscando un lugar en donde solucionar el asunto sin sentir ambos ni una pizca de culpa. Felizmente lo logramos.

Me hago reír cuando me acuerdo de ti, me haces reír cuando sales conmigo. Como alguien me dijo alguna vez, el humor nos salvará. Eres un amigo genial, y yo, te quiero mucho, así de simple.


Gracias por las carcajadas. Un beso,


Jimena.

domingo, 5 de abril de 2009

Prometí no volver a escribirte pero, M querida, no tengo idea de cómo llegaste a pensar que estoy encerrada en casa todos los fines de semana y que, a raíz de tu ausencia, me he tirado al abandono. Claro que me entristece que ya no estés ni siquiera unos minutos a la semana, pero tengo que decirte que tu informante se ha equivocado.

No me estoy muriendo, la tristeza está apoderada de mí pero no quita que tenga el afán de vivir nuevas aventuras, y ahora que estoy de alta, pues he vuelto a la ciudad, con martinis incluidos.

Me ha quedado claro que no quieres saber de mí, y que mientras te sientas más lejos de mí estarás mejor. La verdad es que estoy tan confundida que he optado por no pensar en ti ni meter mis narices donde no me quieren, lo cual no me quita la terrible tristeza que mantengo (bien caleta, claro) en el fondo de mi corazón.

Sabes que te quiero y que me haces falta, pero no lo voy a repetir hasta que sienta que quieres que seamos amigas otra vez, porque no quiero asfixiarte con mi cariño desmedido ni tampoco aparecer donde no soy bienvenida, ni mucho menos aburrirte con las historias de mi vida (ahora sé que te tenía harta).

Solo me pregunto cuándo empezó a joderte tanto que seamos amigas mientras enciendo una vela a tres cuadras de ti.

Ojalá vuelvas.

Jimena.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Descanso médico (y otros males)

Ya sabes que estoy enferma. Ya sé que yo me lo busqué, que todo esto es exclusivamente mi culpa y que si hubiera cumplido con dos de tres comidas al día -por lo menos- mis defensas serían suficientes para restablecerme. Me lo has dicho hasta el hartazgo.

Hace ya 9 días que me vio el primer médico. Para el día 5, el quinto médico se dio cuenta de mis fiebres de 40 e incluyó con la sentencia, un descanso médico, como para hacer el paquete completo.

Ya sabes que estoy enferma y que te extraño. No he hablado contigo en los últimos 9 días pero sé que alguien te ha dicho que te extraño y que respondiste que debo superar sola la dependencia emocional que tengo contigo. Está bien. Lo único que me jode, es que no me lo digas tú misma.

Ya sabes que estoy enferma, ven a visitarme. Aun conservo algo del humor que siempre te encantaba disfrutar en nuestras salidas alcholizadas, el antibiótico no me ha quitado. Ven y trae un libro de verdad, ¿te suena hollywood?.

Ya sabes que estoy enferma, y que soy excesivamente sensible y dramática, y que cada noche cuando la fiebre sube hasta 40 y estoy con toallas mojadas en la cabeza me da por llorar y pienso que me voy a morir y que mi frase que dice que gracias a mis amigos mi vida es menos sola es mentira (lo sabes porque te llamo para que lo sepas). Gracias por todo.

Ya sabes que estoy enferma, y no tuve mejor regalo de cumpleaños que mis lágrimas. Tu llamada entró cuando estaba en el vestidor de rayos x, desnuda, y completamente vulnerable. Solo pude llorar y desearte feliz cumpleaños desde ese cuarto oscuro y deseé también estuvieras cerca para poder abrazarte y llorar a mis anchas. Es terrible caminar por la clínica conteniendo el llanto entre lentes de sol a las 7 de la noche.

Ya sabes que estoy enferma, por eso son mis ausencias, incluso en tu pantalla.

domingo, 1 de marzo de 2009

Gastón

Ese bien podría ser el nombre del papá de uno de mis mejores amigos, del chef más famoso del Perú o de mi próximo novio. Sin embargo, solo es el chico que conocí ayer, y, para variar, empezamos las cosas al revés.


¿Por qué siempre tengo que dormir con ellos y luego saber cómo se apellidan? Yo estaba portándome tan bien últimamente y ahora llegó el muchacho número ocho. Pero, a pesar de todo, tengo esa sonrisota sonsa que no tenía hace mucho tiempo, y -esta vez al fin- no existe ningún impedimento para que las cosas no funcionen: no está loco, no tiene novia ni mucho menos esposa, no hijos, no trabaja conmigo y no es menor que yo.


¿Qué pasará luego? Ay M querida, no lo sé. Todo fue culpa de Caetano Veloso, quien estaba tocando la guitarra en la habitación de Gastón, y yo quería oírlo un rato (y por supuesto también es culpa de Rita!!). Te mantendré informada.


Un beso.

lunes, 23 de febrero de 2009

Volver y otras letras

Te lo había dicho: Trabajo automáticamente. No me importa mucho que digamos mi rutina, ahora me dedico a otras cosas. Escribo y soy feliz, ¿qué te parece? ¿No me crees? ¿Acaso es tan difícil que yo sea feliz sola, conmigo? Escribo y recuerdo a todos, siempre les he dedicado más que un par de letras de madrugada a las personas importantes, mis importantes.

Cuento las horas en la oficina mientras escribo, luego camino un poco y tomo la sexta taza de café sin azúcar a las 2pm –una taza por cada hora que llevo aquí- y sonrío, la primera jornada ya está por terminar y no hace falta ir a almorzar.

Escribo y tú me obsequias el verbo leer. Le doy una ojeada y es una entrevista –o varias- a mujeres que, según ellas, le cantan a sus mundos…suena entretenido, aunque, sinceramente, lo que más me gusta de tu obsequio, son tus letras dedicadas. Lo cuidaré solo por eso.

Estas letras vienen raras, seguramente por falta de glucosa en mis días. Debo terminar un informe en otro idioma y créeme que no lo entiendo, nunca me ha gustado la sensación de estar lejos. Y bueno, hoy volviste. A pesar de mi drama telefónico –que era de esperarse- te vi como si te viera todos los días, te miré y me eras tan familiar, salvo claro por tus lentes oscuros y varios kilos menos. Eres el mismo y me alegra. Sobre todo me alegra que hayas interrumpido mi divertida tarde de números y extranjeros para abrir la ventana y dejar que hable, ¿Notaste que te he extrañado?

Seguiré escribiendo/te/les, siempre es bueno tenerte en este mundo.

Besote.

sábado, 14 de febrero de 2009

Algunas cosas no cambian

Hoy hablé contigo y se me vinieron a la mente todas las tardes en las que descargabas tu ácido mundial conmigo, y recordé que me acostumbré a los golpes, claro que siempre había un día en el que yo explotaba, lloraba, te sentías culpable y empezábamos de nuevo...maleteo, costumbre, llanto...

También recordé un mensaje que alguna vez enviaste, en donde decías que yo hacía posible tu vida en ese lugar en el que nos conocimos. Gracias a ese mensaje me tranquilicé una noche en la que me dio un ataque de llanto pensando en que cuando decías que me vida era miserable -no con esas palabras claro- era realmente cierto.

Hoy hablé contigo y me puse a llorar, me salté todo el orden y ya no hay oportunidad de hacerte sentir culpable, ni el volver a comenzar, solo estas letras. Lamentablemente ya no tenemos oportunidad de enterarnos de lo que pensamos y yo sigo esperando que vengas a hacerme compañía. Sabes de sobra que desde que te fuiste la soledad no deja de rondar mis días, y que hago todo lo posible para no hundirme en la miseria de esos mis días que tanto criticas. Me dejas completamente sola, he tenido que aprender a sobrevivir y lo único que haces conmigo es juzgarme, juzgar mis miedos, mis aventuras, mis logros. Cuestionas todo lo que hago -como en los viejos tiempos- pero siempre te quedas del otro lado del río.

Sé de memoria tu acidez y por eso fuerzo estas letras para poder terminarlas. No quiero atormentarte con la novela, esa que tanto me gusta.

Saludos a tu amigo Valentín.









lunes, 9 de febrero de 2009

Carta para M

Mi querida M. No te veo desde el 22 de enero. Ese día me la pasé viendo Friends [que empezó a gustarme gracias a ti] mientras tú buscabas tu pasaporte para poder escapar, no hablamos mucho. Desde ahí han pasado casi dieciocho días y tengo que decir que me haces falta. De los tres fines de semana que he pasado sin verte, dos he huido a mi hogar, a la orilla del mar, y el otro...pues estuve trabajando en ese lugar que detestas. Créeme, cambiar nuestros domingos empijamadas, tiradas en el sofá analizando las diez mil películas que veíamos y pensando en cómo empujarnos una pizza sin subir un gramo, por cinco horas descalza con aire acondicionado sacando copias, no es divertido. Te extraño y no me importaría tanto no verte si por lo menos hablara contigo, pero cuelgas el teléfono y me haces pensar que tal vez ya no me quieres.

Te extraño y he empezado a hacer cosas que me recuerden más a ti. Fui al casino y, aunque perdí diez soles me divertí tanto oyendo las maquinitas y viendo cómo la ruleta caía en el doce, el quince y el veintiuno, esos números a los que nunca les aposté. También me fui al country y bebí piscosour, luego tomé dos cafés con uno de mis ex jefes [a propósito M, tengo una oferta de chamba, sé que es un intento por mi ex jefe para sacarme del hoyo en el que estoy pero suena interesante, lástima no estés para contarte mis dilemas!], luego terminé en un bar,sola, sin beber una sola gota, viendo cómo la gente interactuaba.

Finalmente, el día de tu partida, fui a ver a Príncipe. Por primera vez fui a un concierto sola, me senté en una mesa de a cuatro que se convirtió en "de a uno", me pedí un vodka tonic y escuchaba...porque una casa sin ti es una oficina, y me prometía no llorar, al menos no sola ni mucho menos completamente sobria.
Y bueno, aquí estoy M, en el mismo lugar de siempre y con el mismo espíritu fakir con el que me dejaste la última vez! Aunque debo confesar que me he dado unos deliciosos gustos últimamente aprovechándome de las circunstancias!

Sé que vuelves el veinticinco, ojalá y me recuerdes. Sabes de sobra que te quiero mucho.

Un beso y disfruta el tequila.

jueves, 5 de febrero de 2009

Me gusta el látigo

Sí, me gusta, creo que así es. Y pensar que tú me lo enseñaste, y ahora me lo sacas en cara. Está bien, necesitamos de alguien que nos diga nuestras verdades de vez en cuando...El problema contigo -y obviamente conmigo- es que siempre me dejas pensando.

Me gusta el látigo, flajelarme hasta desmayar y me diagnostiquen subsidios por incapacidad temporal, esa es mi meta, todo para no tener que verte la cara nunca más y así poder morir en paz. Ya empecé otra vez, ¿lo notaste? Lo olvidaba, tú casi nunca notas algo, y a mí siempre me toca la parte del nunca. Me gusta el látigo, ¿cuál es el problema? ¿Qué hay si siento que es mi manera de pagar todos mis pecados?

Me gusta, pero no tiene gracia sin tus amenazas, por eso me aburro fácilmente y busco algo para torturar mis emociones hasta que estallo en llanto -o en letras, como prefieras-.

Todo sería mejor si no me quedaran marcas por cada golpe que me doy. Sinceramente: odio recordar las cosas tristes, incluidas las/tus ausencias.

Dulces sueños.


miércoles, 28 de enero de 2009

Otras Letras

Se supone que intento entender [de madrugada] la lógica de los números que, para serte sincera, últimamente me quitan el sueño y no son divertidos [ya no]. Se supone que debería amanecerme y construir una cifra, una combinación de números que hagan brillar los ojos de alguien. Sin embargo, he tenido que recurrir a mis letras, a manera de sacada de vuelta, para escapar de los pares e impares. Mis letras también hacen brillar ojos [los míos], pero de tanto llanto que se me viene en esta estrellada noche en mi [nuevo] hogar.

(*) [Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.]

[Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.]

Te escribo porque yo sigo despidiéndome [de a pocos], te escribo porque no quiero quedarme sin despedida, y porque liberar las tristezas debe hacerme bien, al menos eso creo. Insisto, debería estar concentrada en los números pero se me hace difícil, sobretodo cuando las noches se presentan tan frías y me recuerdan que mis días son así de callados, silenciosos, tristes. Todo es tu culpa por ser tan buena persona, si no hubiese sido así no me harías falta, en lo absoluto, pero tenías que ser el amigo que ahora ya no está para burlarse de mis aventuras, dar la palmadita en la espalda, y compartir un café de tardecita. Y es que a veces entiendo, y a veces no entiendo. Esta noche, no entiendo, y con la visita del “hombre ese” aquí, no puedo dejar de alterarme y culparlo de todos mis dilemas-problemas-tristezas-dramas-ausencias.

[
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.]


[Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.]

Te escribo porque te extraño ilimitadamente, así de simple.

Pd: (*) Mario Benedetti, fragmentos de “Rostro de Vos” [El Lado Oscuro del Corazón].


[Junio 2008]

Respiro

Y estos metros cúbicos se me hicieron tan solitarios, tan calladitos, tan aburridos.
Y estas letras que dibujo se me hicieron tan urgentes, tan salvadoras, tan compañeras.
Y estas lágrimas [que no ves] se me hicieron tan conocidas, tan familiares, tan tristes.
Lástima la nostalgia se me haga tan cotidiana como tu ausencia y lástima tu ausencia empiece a resignarse en mis días.
No me acostumbro a que no estés, que te quede claro.


[Agosto, 2008]

martes, 27 de enero de 2009

Letras para poder dormir

Es la 1:15 am y no tengo sueño. Llevo una pequeña bata de algodón porque me arde un poco la piel debido a la irresponsable insolación que permití mi cuerpo adquiriese el fin de semana en un afán por cambiar de color, creo que lo logré, ahora soy rosada. Tengo la piel embadurnada de crema, para bajar el tono rosa y para detener el envejecimiento del cual estoy siendo víctima cada noche. Por eso no puedo dormir...en el fondo no quiero soñar mi muerte, sino verla directamente a los ojos.

Estaba descalza, acabo de ponerme unas graciosas sandalias de playa porque al hacer contacto mis pies con el piso y mis manos con la laptop, siento que me pasa un poco de electricidad y me asusto, no quiero morir electrocutada. Y me siento sola, bastante sola para haber vuelto de un viaje de visita a la familia, bastante sola para no estar con la luna ni con los días de locura femenina. Bastante sola como para escribirte. Y como escribir-te me hace compañía (sinceramente, no tanto tú, más y ahora último más amenudo, mis letras) pues decidí colocarte en el destino de estas letras que parecen confabularse para hacerme sentir mejor culpándonte de toda la ausencia que siento esta noche. No les hagas caso, esto es típico en mí, ya lo sabes de sobra.

¿Cómo estás? ¿Has dejado de beber? ¿Es difícil no? Tanto como para mí, dejar de llorar, o de escribir. ¿Sigues pensando en que te vas a quedar completamente solo? Eso es triste, dímelo a mí que lo recuerdo cada día, desde hace poco. ¿Aun tomas café al despertar, post almuerzo y en la tardecita? ¿Sigues olvidando tomar tu pastilla-mágica-que-te-pone-en-paz-contigo-mismo? ¿Sigues teniendo pésimas resacas llenas de imágenes y recuerdos que te taladran aun más la cabeza y que son peores que las migrañas más terribles? No me sorprende.

Yo ahora solo tomo café en polvo, sin azúcar y cada día en una taza extraña. Oigo tangos, pésimos tangos, con audífonos, para no regar mi nostalgia por todo el pasadizo.Solo uno o dos días a la semana almuerzo, los otros prefiero ir al dentista, o caminar entre los edificios con un cigarro en los labios, o ir a Crisol a comprarme algo de Bukoswky (¿Leíste ya El Cartero?...seguro que no.), la verdad, nunca me ha gustado comer sola. Los fines de semana pago para que me engrían un poco, me vuelvo frívola y permito que me encierren en una habitación, desnuda, y me echen aceites de jazmines por todo el cuerpo, dicen que me hará sentir mejor, yo les creo.

Finalmente el domingo duermo, duermo la resaca, duermo mi tristeza, duermo la terrible soledad que me causa estar sin alguien más para la hora del almuerzo, duermo para no pensar en que debo estar volviéndome loca. Es la 1:38 am y me veo obligada a ir a la cama. Aun no tengo sueño pero creo que debo dormir, llevo despierta 20 horas y ya empiezo a releer lo que escribo. Solo me queda, antes de cerrar los ojos y desconectarme, dar las gracias por leerme y disculparme por hacerte ruidos en tu pantalla a estas alturas de la madrugada. Discúlpame también las letras, en realidad, estaba hablando sola.

Beso y que tengas un buenísimo día, como yo.